Antes, el deporte era gratis.
Una pelota, unas zapatillas, y un amigo que decía ¿vamos?
Y en algún momento, sin darnos cuenta,
el deporte se convirtió en un producto.
Inscripciones.
Dorsales.
Plazas que se agotan.
Selfies de meta.
Y todos, de algún modo, dejamos de disfrutarlo.
El deporte no necesita nada de eso.
Solo necesita que vuelvas a hacerlo
por las razones de siempre.
Elige un sitio. Llama a un amigo. Inventa un reto. Hazlo.
El día del reto
te dará satisfacción.
Los días que llevan a él,
nunca se te olvidarán.
Bienvenido al grupo de los que no hacen deporte por la foto.
Bienvenido a casa.
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